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UNIDAD III
CENTRO DE DOCUMENTACION VIRTUAL DEL TEATRO VENEZOLANO

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VENEZUELA EN EL SIGLO XIX.

La primera década del siglo XIX estuvo marcada aún por el dominio Colonial Español. Sin embargo, en esa década se consolidaron las ideas de independencia, teniendo su primera manifestación concreta en 1810 con la creación de la Junta patriótica, y consolidándose con la Declaración de Independencia el 5 de julio de 1811. Más bien comenzaba la lucha independentista. La oligarquía venezolana con el apoyo de la población criolla y con Simón Bolivar y otros patriotas eminentes a la cabeza, decidió emprender la conquista de la Independencia de Venezuela frente a las fuerzas del gobierno espanol, iniciando una lucha armada anticolonial que duraría una década y culminaría en Carabobo en 1821. Lo que comenzó en Bolívar como ideario de independencia frente a España fue transformándose en ideas sociales en la mente de este mediante su contacto con la tropa, con los soldados negros, los soldados indios de guayuco y lanza, con los soldados pueblo. De este modo, las ideas sociales de Bolivar comenzaron a chocar con los intereses de la clase mantuana de donde venía, y las ideas de integración que tuvo su máxima expresión en el Congreso Anfictiónico de Panama, (1826) chocaron con los intereses de los Estados Unidos que sostenían la tesis del panamericanismo. La muerte social de Bolívar, llamó Miguel Acosta Saignes los últimos años del Libertador, cuando le quitaron poder, cuando le prohibieron participar en la Batalla de Ayacucho, cuando mataron a Sucre, cuando traicionaron sus ideales, cuando lo lanzaron al olvido y a una muerte silenciosa. Muerto Bolívar, traicionado sus más altos ideales, disuelta la Gran Colombia, los oligarcas de los países libertados asumieron el poder para sí, se apropiaron de las tierras y de las riquezas. En Venezuela comenzó la vida republicana bajo el mando del General José Antonio Páez, quien fue presidente en tres oportunidades. Otros presidentes de la época: José María Vargas ( el único civil y eminente médico) Carlos Soublette, José Tadeo y José Gregorio Monagas, Julián Castro, Pedro Gual, Juan Crisotomo Falcón. Estos presidentes se sucedieron en medio de luchas e intrigas políticas, mientras que el pueblo, especialmente campesino, esperaba aún las prometidas mejoras que debía disfrutar con la independencia. Las injusticias, traiciones y represiones se acumularon hasta convertirse en campo propicio para la insurrección. De este modo estalló la llamada Guerra Federal (1858-1863) que comandó Falcón y luego un comerciante de Villa de Cura llamado Ezequiel Zamora, quien desarrolló una asombrosa capacidad para la estrategia militar; quién logró con su carisma que miles de ciudadanos, especialmente campesinos, lo siguiera en esa racha de victorias que iba conquistando, hasta que en San Carlos de Cojedes, después de la victoriosa Batalla de Santa Inés, recibiera un mortal y misterioso balazo venido de las mismas tropas federales con cuya muerte prácticamente se terminó la guerra, la cual se oficializó con la traición de Coche. Los ideales de Zamora y sus gentes eran las conquistas ofrecidas en la independencia que no fueron cumplidas, y bajo el lema de igualdad y libertad que había enarbolado la Revolución Francesa. La guerra terminó en derrota para los liberales pero dejó al descubierto las odiosas desigualdades sociales y la indolencia de los gobernantes. EL camino quedó abierto para Antonio Guzmán Blanco, quien en su segundo mandato (1879-1884) construyó el teatro Guzmán Blanco (Hoy Teatro Municipal), El Capitolio y muchas obras arquitectónicas que cambiaron un poco la imagen de aquella Caracas aldeana de la primera mitad del siglo XIX. A Guzmán Blanco lo sucedieron varios presidentes, algunos por periodos muy cortos. Después del segundo periodo de Joaquín Crespo como presidente, llegó al poder el General Cipriano Castro, a quien sucedió en el poder por traición, su compadre Juan Vicente Gómez, quién gobernó con el terror por 27 anos. En las investigaciones realizadas sobre el teatro, la mayoría de los documentos se refieren al teatro en Caracas. Esto se debe posiblemente al hecho de que no existen documentos estudiados en los teatros de la provincia que permitan crear una visión del teatro a nivel nacional. Resumiendo se puede decir que si hubo una actividad teatral en Venezuela en el siglo XIX, pero que ese teatro adolecía, como es natural, de las deficiencias de un teatro hecho más por intelectuales que por hombres del quehacer teatral. La actividad teatral era como un complemento, como un ejercicio de los novelistas o poetas, sus obras se montaban poco, y cuando eran escenificadas los resultados no eran satisfactorios porque no existían directores de oficio con suficiente conocimientos teóricos y prácticos en el arte de dirigir. Desde aquella obra que escribió Andrés Bello en 1804 hasta 1900, se escribieron en Venezuela más de 300 obras teatrales, las cuales se encuentran fichadas en un trabajo de investigación realizado por los profesores José de la Cruz Rojas Uzcategui y Lubio Cardozo de la Universidad de Los Andes. Otro documento que refuerza esta tesis es el artículo de Manuel Landaeta Rosales publicado por EL Tiempo Nº 1495 del 31 de Marzo de 1988 y reeditado por el Centro de Investigación y Desarrollo del teatro de la UCV en el Cuaderno Nº 1 de Junio 1966, con el título de los Teatros en Caracas en más de tres siglos. En este trabajo Landaeta Rosales menciona la existencia de docenas de teatros y teatrillos, muchos de ellos existentes en el siglo XIX en diversos lugares de Caracas.

Teatros en Caracas en más de tres siglos.

TEATRO ENTRE LAS ESQUINAS DEL CONDE Y LAS CARMELITAS.

En 1783, el Capitán General de Venezuela, Brigadier Don Manuel González Torres de Navarro, hizo a su costa aquel hermoso y cómodo teatro y lo puso a disposición del Ayuntamiento de Caracas, con oficio de 4 de Mayo de 1784, coliseo como aquel lo llamó, en que se paga un real por entrada general. Este teatro estuvo en donde hoy se halla la cochera número 9, de la casa de habitación del General Guzmán Blanco, y en otra casa, número 11, anexa a dicha habitación de aquel general y que es hoy el establecimiento de huéspedes del señor Efraín A. Rendiles. En 1803 y 1804, respectivamente, asistieron al teatro Francisco Depons, naturalista francés y F. X. Balmis, el introductor de la vacuna en Caracas, entonces; habiéndose puesto en escena, un juguete cómico que compuso Andrés Bello, titulado Venezuela Consolada, que dedicó al Rey Carlos IV. En 1808 se estrenó allí por primera vez en Venezuela una companía de ópera francesa, cuya primera Donna fue la celebre Doña Juana Faucompre, siendo tan del agrado del público aquella función que la ciudadanía a pesar de la epidemia reinante no dejo de asistir a ella. Para aquella época ya el teatro tenía orquesta de aventajados filarmónicos, que para el caso habían aprendido en la escuela que el padre Sojo fundara a fines del siglo pasado con los instrumentos y música de clásicos notables que hizo venir de Europa y que el mismo trajo de su viaje a Roma. La primera crónica teatral salió en Caracas en la Gaceta del 30 de diciembre de 1808, a los dos meses de haberse introducido la imprenta en esta capital. Este teatro del Conde a Carmelitas, sirvió también para cuartel en 1806, 1810, 1811 y 1812, hasta que lo derribó el terremoto; y como luego se acentuara más y más la lucha por la independencia, nade podía pensar en tales espectáculos que pedían tranquilidad, actores y músicos que trabajaran allí por haber sucumbido casi todos para el año 1814 al filo de la espada realista.

TEATRO DEL COLISEO.

Durante el ano de 1820, se presentaron en la casa del respetable señor Ambrosio Cardozo, comedias y otros actos análogos y andando los tiempos, para 1831 construyó este señor el teatro que se llamó Coliseo, el cual estuvo en lo que hoy son las casas 38 y 40, entre las esquinas del Chorro y del Coliseo, o sea, del Dr. Sanavria, denominación que tenía antes de fabricarse el teatro, que le dío nombre a la esquina, como se llama actualmente. Este Coliseo, fue más tarde del señor coronel Juan José Ponce y en el tuvieron lugar comedias, óperas, conciertos y otros actos hasta 1854 que terminó por haber sido sustituido con el teatro Caracas, como veremos.

TEATRO DE LA ESQUINA DE VEROES A JESUITAS.

Entre estas esquinas se encuentran hoy las casas marcadas con los números 22 y 24, que juntas formaron la casa que se llamó de los Jesuitas o del Cuño.
En el período de 1831 a 1836, se presentaron en aquellas gran casa algunas comedias, conciertos y otros actos notables por el estilo.

TEATRO CARACAS.

Lo construyó los señores Martín Tovar Galindo, Pardo y Cia., Kenedy y Cía. Y Fortunato Corvaía, inaugurándose a fines de 1854. Fueron sus constructores el ingeniero Mr. Wilson (inglés), el Alarife Victorio Ponce y Mr. N. P. B. Ulstrup, encargado de los trabajos de carpintería.
A poco de inaugurado se vino al suelo el techo del patio por haberse errado las medidas que se enviaron para traer la armazón de techo, encargándose al afamado Ing. Alberto Loutuwsky para su reposición, costando la obra $37.500
Este teatro fue desde su inauguración muy del agrado del público, por lo céntrico, cómodo, elegante y por las demás condiciones llenas en él.
Desde 1854 hasta 1886 tuvo varios duenos, pero hoy es de los senores Dr. Antonio Ramella, José Bocaranda y herederos del Dr. José Tomás Marquéz, habiéndose gastado para ponerlo en el estado e que se halla, a la altura de la civilización, cerca de $ 100.000, en 43 años que lleva de existencia. El que hizo las últimas reformas fue el aplaudido arquitecto General Juan Hurtado Manrique y los pintores escenógrafos Manuel Otero y Jesús María Rivas, los que antes de estas reformas hicieron los telones de boca del escenario y otras decoraciones.
En este teatro no sólo se pusieron en escena óperas muy buenas desde su inauguración, sino las primeras zarzuelas en 1861; y también en 1873, la primera ópera nacional Virginia, que compuso el célebre maestro José Angel Montero.
Centenares de companías líricas y y dramáticas han trabajado allí, extranjeros, venezolanos; y además ha habido conciertos, veladas y otras diversiones públicas, lo mismo que reuniones políticas, populares, literarias, científicas y, finalmente, se han celebrado actos en honor de maestros próceres.
En 1865 se inauguró allí el primer piano hecho en el país, por el Sr. Lorenzo Rodríguez Colina.

TEATRO DE LA ZARZUELA.

En 1886 lo construyó el Sr. Eleuterio González, con el costo de 18.000 pesos. Se plantó en la esquina del Maderero, donde estuvo el teatrillo de la Unión. Era un regular coliseo por estar bien construidos, techado y con palcos, balcones y enseres propios del arte, siendo decorado por el pintor escenógrafo Manuel Otero, a quien mencionamos en el Teatro Caracas. Allí se pusieron en escena famosas zarzuelas por las compañía del inolvidable Saturnino Bien, se cantaron óperas, representaron buenas piezas dramáticas y silforamas.
Este teatro llegó en 1866 y 1867 a hacerle competencia al Teatro Caracas por lo más barato de sus entradas, por ser menos costosos también sus gastos e interés del valor del edificio.

TEATRO MUNICIPAL.

En Marzo de 1876 se inicio la demolición por orden del General Guzmán Blanco, entonces Presidente de la República, del antiquísimo Templo de San Pablo y del cuartel de artillería que estaba al poniente de aquel templo.
A pocos se nombró al ingeniero Esteban Ricard para que presentara los planos y presupuestos para levantar allí un teatro. Ricard presentó los planos y el presupuesto era de V 90.000, o sea, Bs. 450.000. Se le nombró director de la obra, que administraba una Junta de Fomento compuesta de personas respetables.
El 12 de Mayo de 1876 principiaron los trabajos, y para cuando el general Alcántara recibió el poder (2 de marzo de 1877) se hallaban muy adelantados y los continuó; pero después ordenó que dicho teatro se fabricase en lo que hoy se llama Plaza Washington; y lo construido en el antiguo templo de San Pablo fuera el principio de una capilla católica. El teatro lo dirigía el arquitecto Juan Hurtado Manrique y la capilla el arquitecto Antonio Malausena, pero ni teatro ni capilla se llevaron a término.
En marzo de 1879, días después que el General Guzmán Blanco asumió el poder como Supremo Director de la Reivindicación Nacional, nombró una Nueva Junta de Fomento para que se prosiguiera el teatro comenzado en la Plaza San Pablo y dispuso que se siguiera el mismo plan trazado por el ingeniero Ricard, pero bajo la dirección del ingeniero Jesús Muñoz Tebar. Éste varió los planos para mejorar la obra y reformó el presupuesto y a fines de 1890 terminó aquel extenso y lujoso teatro con todas las condiciones requeridas. Su costo fue de casi Bs. 900.000 y el 1 de enero de 1881, en la tarde, se inauguró solemnemente en presencia del General Guzmán Blanco, Presidente de la República; del Ministro de Obras Públicas, Don Miguel Tejera, de todos los empleados nacionales y del Distrito y de un gran concurrencia de ciudadanos, ejecutándose en el acto, la ópera Hernani, que cantó la companía traída para inaugurar aquel hermoso coliseo.
Además este teatro ha servido para la celebración de la apoteosis de los grandes hombres de la patria, tales como la de Bolívar en 1883, la de Soublete en 1889, la de Páez en 1890, la de Sucre en 1895, la de José Gregorio Monagas en el mismo ano y la de Miranda en 1896.
Desde 1889 se llamó Teatro Municipal.

ALUMBRADOS DE LOS TEATROS.

Los primeros teatros de Caracas desde 1584 hasta 1784, se alumbraron con cándiles de envases de tierra, alimentados con grasa animal, ya con aceite de oliva y con velas de sebo. Con el tiempo se seguían usando los cándiles de hoja de lata con aceite de coco y se alumbraban también con faroles y bombas de tosca construcción que llevaban dentro luces de esperma, de cera o sebo.
En 1850 el Sr. Dr. Alejandro Ibarra, físico notable, llegó a preparar un aparato de gas alumbrado, aunque no se utilizó e los pequeños teatro de entonces, pero sí en su casa.
Cuando se construyó el Teatro Caracas, el Sr. Wilson, ingeniero del teatro, montó un gasómetro local, pero no dío resultado favorable y continuó alumbrándose con aceite y velas de esperma. En 1861 comenzó a llegar a Caracas el kerosene y de consiguiente sustituyó las lamparas de aceita de coco, y a poco, 1862 se estableció el primer gasómetro en esta capital, su gerente era el Sr. Domingo Ruiz y el Teatro Caracas fue alumbrado con esta técnica hasta 1865 y volvió a usarse el kerosene, esperma, etc.
El 7 de noviembre de 1874 se inauguró la estatua del Libertador en la Plaza Bolívar y en la noche se iluminó la plaza con un aparato eléctrico que se situó en el edificio donde hoy está el correo. El aparato era del farmaceuta Roberto Jhanks y lo manejó el doctor Ernst, habiéndose colocado después por el mismo Dr. Ernst en el Convento de las Concepciones en una fiesta nacional. En la noche del 23 de julio de 1883 víspera del centenario del Natalacio de Bolívar, se inauguró la luz eléctrica en Caracas, proyecto dirigido por el Sr. Carlos G. Palacio; pero entonces se alumbraron con focos solo la Plaza Bolivar, bulevares del Capitolio y la estatua del Calvario; siendo en 1884 que el teatro Municipal pudo ser alumbrado con luz eléctrica.
En 1896 se le puso luz eléctrica al Teatro Caracas.

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